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Fuego y acero - Hendelie.

domingo, 18 de agosto de 2013



La casa Horwing, soberana del Reino de Nirala, tiene un lema: No hay más derrota que la rendición. Cuando Ioren el Rojo, uno de los líderes de los Hombres del Mar, es capturado y conducido a la justicia del Rey, el príncipe Driadan decide tomarle como esclavo en un arrebato de orgullo y envidia. Este hecho desencadenará drásticos sucesos que cambiarán para siempre la vida de Driadan, embarcándole en un periplo a lo largo del continente en pos de la venganza y la supervivencia. El lema de su familia será puesto a prueba cuando deba enfrentarse a un mundo crudo y salvaje… junto a la persona que más odia. En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino. 





Cuando comencé Fuego y acero, sabía dos cosas: que la novela iba a ser impresionante y muy triste. De lo primero tenía constancia porque ya había leído otra novela de Hendelie, que me impresionó muchísimo sobre todo por su cuidada pluma, es impresionante cómo escribe esta autora.

De lo segundo, porque me lo dijeron varias lectoras, así que me hice con varias cajas de Kleenex, y creo que no me sobró ninguno.

Fuego y acero es una novela para saborear lentamente, con los cinco sentidos, y así vuestra mente irá recreando las escenas que detalla con tanta precisión y esmero Hendelie, produciendo efectos secundarios en el lector como angustia y dolor en el pecho, pero tranquilos, porque cuando terminéis la novela, una vez digerida y reflexionada, acabaréis con una sensación tan… especial, sí, ese sentimiento que tiene una persona al dar con una joya y terminarla, al descubrir un libro que será releído varias veces y que te llegará siempre al corazón.

Me he enamorado, totalmente, de los dos protagonistas, si bien es cierto que a Driadan solo le cogí cariño casi al final, al principio me apetecía estrangularlo, me sacaba de mis casillas, pero ¡ay! después… ¡qué cambio! Siempre manteniendo su esencia (buena) pero más maduro y con contestaciones más serias, me maravilló.


De tus cenizas crecerá un hombre poderoso, como el pájaro de fuego. Se templará en nieve y hoguera, en roca y sangre.


E Ioren el Rojo me fascinó desde el principio, desde que dijo con su voz suave y aterciopelada:

“- Quiero recordar vuestros rostros para describírselos a los Dioses, y que ellos los lleven en sueños hasta nuestros hijos para que cumplan venganza.”


Su filosofía, sus costumbres, su orgullo, honestidad y remordimientos, me ganaron durante toda la historia, uno de mis protagonistas masculinos preferidos que he tenido la oportunidad de conocer hasta ahora.

La relación de amor- odio entre estos dos hombres de acero, es muy trágica, los momentos en los que pueden estar juntos siempre están teñidos por una sombra que les acecha: la muerte, despedida, profecías, deberes o miedos. Su relación nunca tendrá un respiro hasta el final de la novela.

-       Escucha. Y aprende esto- empezó, en un susurro cansado -. El odio nunca decepciona, joven príncipe. El amor, siempre. Si llegas a sentirlo, guárdatelo en ti, pero nunca lo digas.

No desvelaré cómo termina, pero, para mí, creo que ha sido el final más adecuado, un tanto abierto, pero el que tenía que ser dadas las circunstancias.

Porque el amor que se encierra en las palabras, las empuña como armas, y con ellas hace daño – respondió Ioren, pasándole los dedos por los cabellos, hablándole al oído-. Las palabras son cinceles que lo deforman. El odio te da todo cuanto esperas de él. El amor, muy rara vez.

Una novela de 10 tanto por la trama, originalidad, personajes y escritura. Lectura obligatoria.






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