viernes, 1 de noviembre de 2013

En la oscuridad resplandecen las estrellas - Diana Peterfreund.


Han pasado generaciones desde que el experimento genético que tenía que transformar la tierra fracasó y devastó a la humanidad generando una sociedad de nobles luditas que someten a los post-reduccionistas y los utilizan como sirvientes. Elliot North es una ludita disciplinada que dirige la finca de su padre. Cuando Kai, su sirviente y primer amor, le pide fugarse con él, ella lo rechaza, pero se arrepiente durante años. Ahora Kai ha vuelto y Elliot tiene una segunda oportunidad, pero sabe que eso significaría traicionar todo lo que le enseñaron a creer.





No me matéis pero no he leído Persuasión, así que no puedo deciros qué similitudes tiene con esta novela, por lo que me limitaré a decir por qué me ha gustado tanto esta historia, sin comparaciones.

En el primer capítulo vais a estar un tanto perdidos, no entenderéis de qué os están hablando, a partir del capítulo dos (concretamente en las páginas 25 y 26) ya estaréis dentro de la novela.

Generalmente, me gusta que las novelas que se desarrollan en otras dimensiones en donde las leyes, población y espacio geográfico es totalmente inventado, que desde la primera página haya una breve introducción bien de cómo se creó ese mundo o qué peculiaridades tienen. Pero bueno, la explicación no se hace esperar, en el capítulo dos obtendréis alguna que otra respuesta para ir tirando.

Os hago un breve resumen, en la historia tenemos tres tipos de personas: luditas, post y reducidos.

Los primeros son los que dirigen a los otros dos, los primeros en la pirámide de la sociedad, los que están en la cúspide, y Elliot (la protagonista) pertenece a esta clase.

Los reducidos son los últimos en la escala, tienen problemas de comprensión y solo pueden decir monosílabos, sus nombres también son monosilábicos. Los utilizan para trabajar.

Mientras que los post son una mezcla de ambos: tienen la inteligencia de los luditas pero son tratados como reducidos. Kai es un post que quiere cambiar el sistema político ¿por qué tienen que obedecer a los luditas si en verdad son iguales? ¿por un error del pasado?

Por qué se crearon estas clases y por qué gobiernan los luditas es algo que encontraréis tras las páginas de la novela, y que no diré para no aguaros la fiesta.

Desde pequeños, Kai y Elliot se envían cartas, en el libro encontraremos multitud de conversaciones epistolares, en donde veremos cómo se forjó una bonita amistad. Al principio los mensajes eran inocentes, y estaban muy mal escritos, de dos pequeñajos que buscan compañero de juegos, pero poco a poco el tono de las cartas se va haciendo más maduro y se empiezan a cuestionar cosas muy peligrosas.

De la amistad pasamos al amor y al desengaño, Kai decide abandonar la finca donde vive y que es dirigida por el padre de Elliot, y la joven queda devastada y llena de remordimientos.

No sabe que después de cuatro años su mejor amigo y protagonista de su inquietud volverá a aparecer en escena, pero no como recordaba.

Kai le hará pasar los peores meses de su vida, dedicándole miradas frías y tonos cortantes, se niega a hablar con ella y en más de una ocasión la joven Elliot quedó al borde de las lágrimas.

Una historia muy bonita, extremadamente bien escrita y original. Me hubiese gustado más escenas entre los protagonistas, pasan la mayor parte de la novela esquivándose y apenas hay diálogo entre ellos.


Lo que voy a decir ahora es a título informativo, porque en verdad, no lo he echado de menos e incluso me ha gustado más por ello, y es que no hay besos apasionados, y menos, escenas íntimas. A veces una caricia en la mano o un beso en los nudillos expresan mejor los sentimientos.



"Elliot.- Inclinó la cabeza hasta que sus rostros estuvieron muy cerca y la miró profundamente a los ojos. A Elliot ya no le resultó extraña su mirada. No era más que su Kai, el hombre en el que estaba destinado a convertirse-. Daba igual dónde fuese: siempre sabía cómo volver a ti- Tú eres mi Norte.

Y Kai era el de Elliot"


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