sábado, 23 de noviembre de 2013

Seducción (Mi hombre) - Jodi Ellen Malpas.



Tres... Sé que él no me conviene. Dos... Mi instinto me grita que salga corriendo. Uno... Pero si sigue mirándome así...¿Qué haré cuando llegue a cero? Indomable, controlador, autoritario, implacable, dulce, provocador...Es peligroso. Es enigmático.Es absolutamente adictivo. Es mi hombre.

  

Crítica:

Nació en Northampton, donde vive junto a su familia. Mientras trabajaba en la empresa de construcción de su padre fue ideando la trama de la trilogía y creó el personaje de Jesse Ward. En 2012 decidió autopublicar Seducción, el primer volumen, y la masiva respuesta de sus lectoras la animó a terminar los demás. Catapultada hasta el número uno del New York Times, la trilogía Mi hombre (Seducción, Obsesión y Confesión) se ha convertido en el fenómeno digital del año, y ha coronado a Jodi Ellen Malpas como la nueva reina de la novela erótica. Más de un millón de lectoras ya se han enamorado de Jesse... ¿a qué estás esperando?

Quinientas cincuenta y cinco páginas componen este libro y a partir de la página quinientos veintitrés me enganché un poco ¿y el resto qué (os preguntaréis)? Me impresionó, sí, me impresionó cómo un protagonista puede llegar a ser tan sumamente odioso, cómo durante casi toda la novela rezaba para que lo atropellara un coche o le cayera un piano en la cabeza. Y me quedo corta.

Personaje más machista, insufrible, estúpido, consentido, egoísta y mandón no lo vi en mi vida, como villano estaría muy bien caracterizado, ahora que como protagonista deja mucho que desear.

Ahora llega el momento de motivarlo: no le deja decir palabrotas a la protagonista, no conoce ningún tiempo verbal más que los imperativos, controla a la mujer de una forma enfermiza (daba miedo), la espía y manipula a su antojo. Os voy a dejar algún fragmento para que os hagáis una idea:

"-          Te recojo a las ocho.
-          Al mediodía – contrataco.
-          A las ocho.
-          A las once.
-          A las ocho – ladra.
-          ¡Se supone que tienes que ceder un poco!- Este hombre es imposible.
-          Te veo a las ocho – Cuelga…”



-          "Tengo que ir a La Mansión. Te vienes conmigo.

-          ¡No! – protesto. ¡No voy a dejar que sea ella quien me baje del séptimo cielo de Jesse!

-          Quiero que vengas.

-          Pero vas a estar trabajando- Busco una buena excusa en mi cerebro para no tener que ir-. Haz lo que tengas que hacer y nos vemos luego-insiste con firmeza.

-          No. Te vienes – insiste con firmeza.”


Palabras como “por favor” “¿podrías…?” “¿te importaría…?” “gracias” “perdón” no existen en el vocabulario de Jesse, y si las dice es casi por obligación, y nunca (salvo que no vea escapatoria) a la protagonista que solo le falta atarla a la cama para que no salga nunca de casa.

Los domingos Ava no trabaja, pues bien, tiene que acompañar al niño mimado a su trabajo para entretenerle y que la tenga vigilada, ella acepta porque bueno seguro que caerá algún revolcón, pero cuando quiera el señorito.

Sin olvidar que Jesse se entromete sin miramientos en la vida de Ava (trabajo, casa, móvil…) vamos que privacidad cero. Cuando quiere se planta en casa de la muchacha le monta un pollo, llamando como un poseso a su casa y golpeando la puerta… ¿pero esto qué demonios es?

Menos mal que Ava no es insufrible, a veces se planta, pero lo que me sorprendió es que piense que está enamorada, yo más bien diría que acojonada o en estado de shock por conocer a semejante espécimen. En verdad, me dio mucha pena la muchacha.

En fin, que la cosa no coge un poco de vidilla hasta los últimos capítulos, los únicos que me llamaron algo la atención.

Durante las primeras páginas solo hay órdenes y sexo, lo único que os puede incitar a seguir leyendo es que al final conoceréis la edad verdadera de Jesse, pero lo siento os fastidio la fiesta: NO la conoceréis aún, es un misterio.

Espero que en la segunda parte podamos conocer a ese Jesse “dulce” del que habla la sinopsis, creo que me lo he perdido en el primero.

Por último una pequeña reflexión, sin ánimo de crear polémica: una cosa es que los hombres guapos y un poco ariscos, incluso un tanto celosos y posesivos, sean los que más gusten en las novelas románticas; y otra muy distinta es un hombre que no deja a la mujer tener ni voz ni voto, creo que gracias a… la evolución de la humanidad, eso lo dejamos atrás hace tiempo, el machismo es de épocas pasadas (aunque algunos no se hayan enterado todavía).


Los años en los que nuestras abuelas o bisabuelas tenían que pedir permiso a sus padres o maridos para salir del país o incluso para comprar, ya se han acabado. ¡ Señoras y señores bienvenidos al siglo XXI! 

Sí, este libro es ficticio, pero cuidado con la ficción no vayamos a pensar que algunas de las escenas que aparecen en este libro son lo normal.



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