sábado, 15 de febrero de 2014

El juego de la inocencia - Marisa Sicilia.



Sensual, erótica y elegante, El juego de la inocencia transcurre en la Francia de finales del siglo XVIII, justo en vísperas de un acontecimiento histórico crucial, en una época conocida por la falta de moralidad de las costumbres y por las muchas desigualdades sociales.
Louis de Argenteuil, joven ocioso y libertino, ve amenazada la comodidad de su vida cuando su tío Eustache, harto de su desidia y ante su inminente nuevo matrimonio, decide retirarle su ayuda económica.



Louis tendrá ocasión de desquitarse seduciendo a Hélene Villiers, la futura esposa de Eustache. Una muchacha sencilla e inocente, recién salida de un convento, a quien enseñará toda clase de juegos carnales, siempre dejando intacta su virginidad.



Resguardar la virtud de Hélene supondrá todo un desafío para Louis, un descubrimiento para Hélene y una sorpresa para ambos.




Crítica:

Qué difícil es hacer una reseña de una novela que te ha gustado tanto, casi más que una crítica negativa (que ya es decir).

Tenía muchas ganas de leer algo de Marisa, así que en cuanto tuve la oportunidad no lo dudé. Aunque reconozco que al principio tuve mis dudas porque es un género que me suele enganchar menos, a pesar de que es uno de mis preferidos, son pocas las historias que me consiguen convencer.

Os presento mi visión de los personajes:


Louis al principio es infumable, pero en el buen sentido, a pesar de que es un borde, esnob, niñato y petulante; en el fondo te partes de risa con él, tiene un carácter tan ácido que es imposible no odiarle. Mi relación con él fue muy extraña: quería matarlo y achucharlo a partes iguales. Con esta descripción nos "muestra" a Hélene (¡será bicho!):

"Su vestido era feo y de color gris y gastado y su aspecto no menos gris. Sus cabellos de un vulgar tono castaño sin brillo, recogido severamente y pegado al cráneo con muchas horquillas. Unos ojos marrones, una nariz chata y no muy simétrica, un cutis basto y grueso y unos labios pálidos de un rosa desvaído completaban el conjunto. Ella también era pálida, pero no con la palidez elegante de los salones, sino con el tono apagado que denotaba la falta de luz en su rostro. 

Carecía de la más mínima gracia, ¿pero qué podía esperarse de una joven recién salida de un convento más que una estupidez supina y una total falta de encanto? Sobre todo si tenemos en cuenta que para Louis el encanto era la propensión a dejarse desatar los lazos del corpiño a la primera oportunidad posible"


Desde el primer momento Louis odia a la pobre Hélene, solo ve en ella una buscafortunas que le va a quitar su herencia. Así que disfruta torturándola con comentarios hirientes y maliciosos, y la pobre muchacha no hace más que agachar la cabeza y ponerse roja como un tomate. 

Me daba tanta, tanta pena de la chica que me apetecía meterme dentro del libro y darle un puñetazo al protagonista. ¿Cómo se puede tratar así a una muchacha que es como un cervatillo? Además, no se preguntó en ningún momento si ella quería ese matrimonio. En fin, todo un jaleo.


Poco a poco los planes malvados que tenía preparados para Hélene se van transformando, y es que Louis ya no la ve como una enemiga. Las cosas se complican aún más en esta difícil y descabellada relación.

"—Os voy a amar siempre.
Hélene sonrió en sus brazos.
—Yo también os voy a amar siempre.
—Entonces nada podrá separarnos 
Y no es que fuera una promesa, se trataba más bien de un acto de fe. Después de todo Hélene y Louis estaban enamorados. Y no existe religión más fiel y perdurable que la que nace del amor."

Durante unos instantes, viviremos un precioso romance idílico, con encuentros fogosos y dulces. Todos son preciosos, pero me quedo con el momentazo del teatro.


Los problemas no cesan, y cada prueba a la pareja se vuelve más complicada: su tío, la guerra, los celos y las distintas clases sociales son muchos impedimentos para solidificar una relación ¿podrán conseguirlo? ¿Conseguirá Hélene cambiar el carácter de Louis?


Lo que empezó siendo un juego vengativo, acabó siendo un verdadero romance. El ratón cazó al gato.

Una historia preciosa con una contextualización más exquisita si cabe. Sin olvidar la escritura fluida de la autora. Ojalá pueda tener este libro en papel para releerlo cada año.

Excelente.






"Fue un instante único. Si Louis hubiese conservado la fe, habría dado gracias al creador por proporcionarle tal cantidad de gozo, y lo cierto es que en aquel momento se sentía tentado a creer. No solo en Dios, también en que él, Louis de Argenteuil, era un hombre justo y bueno, y ella, Hélene Villiers, el más bello ángel bajado del cielo.
Ese tipo de absurdos razonamientos que solo tienen cabida en nuestros pensamientos cuando se es ridículamente feliz."











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