lunes, 17 de febrero de 2014

No soy la bella durmiente - Teresa Cameselle.







Esta historia empieza con un gato llamado Tesoro.

Aunque, como empieza de verdad, es con la chica que le gusta al chico que cuida de Tesoro.

Y no es una historia de “chico conoce chica…”, porque Sergio y Sofía ya se conocen, mucho; de hecho fueron novios en el instituto. Pero han pasado diez años sin verse. Y ahora viven de nuevo en la misma ciudad, y a él se le ha ocurrido mudarse al mismo edificio, y visitarla en el trabajo cada dos por tres... Y su vecino tiene un gato, y viaja mucho, y precisamente durante uno de esos viajes empieza esta historia.

Fin de semana del 25 de julio de 2010. Año Santo Compostelano. La ciudad de Santiago llena de peregrinos, turistas y paisanos dispuestos a festejar día y noche.. Y unos intrusos intentan entrar en casa del vecino del gato. Y todo termina por liarse...

Sorpresas, robos, persecuciones, diamantes en bruto, amigas bienintencionadas, novios olvidadizos, policías mosqueados, extranjeros sospechosos, gatos desquiciados, familiares extravagantes, sol, playa, pimientos de Padrón, tarta de Santiago…

Y Sergio y Sofía… que ya no pueden resistirse más a su destino.



Crítica:

No soy la bella durmiente es una novela ligera y amena, ideal para pasar una mañana enganchada a una lectura fresca, sin enredos ni complicaciones.

Sergio es un hombre guapo, traductor de novelas y de esos protagonistas que hacen suspirar a los lectores. ¡Es tan tierno! Y tiene las cosas muy, muy claras.

Sofía es una mujer tímida y un tanto reprimida por la estricta educación que recibió, de joven su vida estaba dirigida por su padre y debido a ello, en muchas ocasiones no pudo mostrar quien era verdaderamente. Pero consiguió estudiar lo que quería y se independizó trabajando duro.

La típica fase de todas las novelas en la que el principio los protagonistas se conocen, en esta nos la saltamos, porque ellos ya se entienden, durante un tiempo fueron pareja, hasta que Sergio tuvo que irse a Madrid, y la relación tan bonita que tuvieron se rompió.


Al cabo de unos años Sergio vuelve a Santiago de Compostela, y por casualidades de la vida (o no), es vecino de su antigua pareja, por la que sigue sintiendo algo. Y es que una historia como la que tuvieron ellos no se olvida fácilmente, y por ello intentará conquistarla, aunque tampoco necesitará mucho esfuerzo.


Gracias a un gato llamado Tesoro, las citas y los encuentros entre ellos serán diarios, y es que el lindo gatito esconde un gran secreto, casi de película.

La trama paralela a los protagonistas es la mar de surrealista y divertida, admito que descubrí al “malo malvado” desde que salió en escena, me hubiese gustado haberme llevado una sorpresa, además que al escoger a dicho sujeto fue muy fácil solucionar los problemas que había entre Sofía y Sergio.

Eché en falta más profundización en las personalidades de los protagonistas, logré sentirme identificada por algunas expresiones del día a día pero no por sus caracteres.  También eché de menos más conversaciones de su antigua relación, de lo que pudo ser y no fue, de lo que hicieron y cómo vivieron la separación, etc.

En definitiva, una historia rápida de leer, con humor y un dulce romance de ensueño.


"- No sé qué es lo que esperáis las chicas, pero si se trata de ponerse de rodillas, como en las películas, y ofrecerte un tremendo anillo y jurar amor eterno, podría hacerlo. Por ti, Sofía. Solo por ti.

- Yo tampoco sé lo que esperan las otras chicas, pero a mí lo que siempre me han gustado son los cuentos clásicos, en los que el príncipe besa a la bella durmiente y, cuando ella despierta y le mira, comprende todo lo que se estaba perdiendo mientras soñaba."


Bueno.












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