martes, 25 de febrero de 2014

Noches de luna roja - Sofía Olguín.





 Portada Noches de luna roja

Título: Noches de luna roja
Autora: Sofía Olguín
Colección: Libídine – 1
Tamaño: 15 x 23,5 cm.
Encuadernación: rústica con solapas
Páginas: 152
ISBN: 978-84-941280-1-1
PVP: 11,95 € - See more at: http://www.edicioneselantro.com/tienda/noches-de-luna-roja-de-sofia-olguin/#sthash.VMmH8h0X.dpuf
Título: Noches de luna roja
Autora: Sofía Olguín
Colección: Libídine – 1
Tamaño: 15 x 23,5 cm.
Encuadernación: rústica con solapas
Páginas: 152
ISBN: 978-84-941280-1-1
PVP: 11,95 € - See more at: http://www.edicioneselantro.com/tienda/noches-de-luna-roja-de-sofia-olguin/#sthash.VMmH8h0X.dpuf


Título: Noches de luna roja
Autora: Sofía Olguín
Colección: Libídine – 1
Tamaño: 15 x 23,5 cm.
Encuadernación: rústica con solapas
Páginas: 152
ISBN: 978-84-941280-1-1
PVP: 11,95 € 

Gabriel jamás creyó en el cielo o en el infierno, pero cuando en sus manos cae un extraño celular capaz de comunicarse con los muertos, su existencia da un giro inesperado: un ser sobrenatural llamado Seth se presenta ante él y en una noche le revela la existencia de ángeles, demonios, íncubos, y de infinitas alimañas que se pasean por el mundo disfrazadas de inocentes seres humanos.

Sin proponérselo, Gabriel escucha a través de sus auriculares las muertes que un despiadado asesino está perpetrando en la ciudad. Y Seth, el encargado de resolver los crímenes, acepta su ayuda, sin sospechar que Gabriel es mucho más que un simple chico en busca de aventuras.

Bajo la luna roja de Buenos Aires, Seth y Gabriel aguardan que el celular suene una vez más, mientras los sentimientos entre ellos se hacen cada vez más fuertes y el pasado de ambos resurge de las cenizas para cobrarse el tiempo perdido.



Crítica:

Noches de luna roja es una novela romántica homosexual paranormal, es una novela cortita, no llega a las doscientas páginas, y aunque tiene algunos momentos interesantes y originales, no me acabó de enganchar tanto como pensaba.

 

Gabriel es un humano, normal y corriente ajeno a todo el mundo paranormal que le rodea. Personas que conoce desde algún tiempo, son extraños seres que solo conocía en los libros de fantasía. Su vida monótona y un tanto triste, acaba dando un giro inesperado.

Por una extraña broma del destino y una botella de Sprite mal cerrada, su mundo se tambalea, ese percance con la bebida cambiará su todo lo que pensaba que conocía, porque gracias a ello y a una serie de casualidades, dará con Seth, un oscuro y sensual hombre que quita el hipo.

Creo que si la autora le hubiera dedicado más páginas a la novela, hubiese sacado más provecho de la historia, porque en sí el libro está bien, la forma de escribir de Sofía es ligera y rápida, pero hay escenas que no me acabaron de convencer, porque me parecieron precipitadas.

Por poner un ejemplo: el romance entre Seth y Gabriel surge de forma inesperada y rápida, Gabriel está obsesionado con perder la virginidad, pero tampoco es que piense mucho en Seth, cree que está bueno y le cae bien, pero no acabé de tragarme que de repente estuviera enamorado.



Sintiéndolo mucho, me ha enganchado más la historia paralela a los protagonistas, los extraños asesinatos y la relación que tenían éstos con los trenes, que la pareja.

Una verdadera pena, como digo, porque la contextualización es muy buena, el hilo paranormal y su integración con el mundo actual estaba muy bien pensado, pero considero que la autora no le supo sacar juego. Con unos cuantos capítulos más, sería una grandísima novela.

Sin olvidar a Seth, un protagonista muy bien caracterizado y súper atractivo (y no solo por el físico) sino por su aire taciturno y atormentado. Con su… cualidad paranormal y su cruel pasado, también se podría haber sacado más chicha.

Regular.


 «...Seth me abrazó con tanta fuerza que casi me cortó la respiración. Se había quitado la ropa para dormir; yo podía sentir la tibieza de sus pies enredándose entre los míos, la suave caricia de los vellos de sus piernas. Respiré de su pecho y el olor a cigarrillo que lo acompañaba a todas partes hizo que me picara la nariz.
—Gabriel —susurraba—. Ay, Gabriel… —Me tiró del pelo para levantarme la cabeza. Acercó sus ojos a mi rostro y yo los vi, claros, mojados, llenos de algo que en ese momento me pareció desesperación. Se acercó más y nuestras frentes chocaron—. Ay, Gabriel…
Su aliento me acarició los labios. El corazón me latía a mil por hora y de repente me atacó una oleada de calor tan terrible que pensé que me desmayaría. Cerré los ojos y aguanté el aire. Una parte de mí sabía lo que estaba a punto de suceder, y tenía miedo. Pero la otra parte lo aguardaba ansiosa…»
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