sábado, 15 de marzo de 2014

Deidad - Jennifer Armentrout.



Alexandria no está muy segura de si llegará a su dieciocho cumpleaños, a su Despertar. Una orden de fanáticos ya olvidada quiere matarla y, si el consejo descubre lo que realmente ocurrió en las Catskills, todo habrá terminado para ella… y también para Aiden. 

Por si eso no fuera suficiente, a medida que Seth y Álex pasan tiempo «entrenando» —que realmente es el eufemismo con el que Seth define estar muy cerca y mucho contacto cuerpo a cuerpo— otra marca del Apollyon aparece en su cuerpo, dejándola, antes de lo esperado, más cerca de Despertar. 

A medida que su cumpleaños se acerca, todo su mundo se resquebraja ante una sorprendente revelación, dejándola atrapada entre el amor y el destino. Uno hará todo lo posible para protegerla. El otro ha estado mintiéndole desde el principio.

Ahora que los dioses se han dejado ver, desatando su ira, muchas vidas cambiarán de forma irrevocable… o serán destruidas.

Aquellos que sigan en pie podrán descubrir si el amor es realmente más fuerte que el destino…




Crítica:

No sé si leí el libro en mala época, o que tenía las expectativas muy altas o que me mosqueó tanto el principio que ya seguí sin ganas. No voy a decir que no me gustó, pero tampoco me ha encantado. Con el pedazo final que dejó la autora, ni tan siquiera me inmuté, no acabé con esas ganas locas de leer el siguiente. Indiferente.

Supongo que os preguntaréis por qué me mosqueé con el principio, sencillo. Con el segundo libro los tiras y aflojas entre Seth y Alex tenían gracia, era claro que Alex estaba enamorada de Aiden, y que tonteaba con Seth para despejar su mente.

Pero con Deidad la autora hizo un amago de “algo más” de esa confusión que hay en los horrorosos triángulos amorosos, que acabé hasta el moño ¡es tan molesto! ¡pierde tanto ritmo una historia con estas tonterías! Con lo que me gusta esta saga. Además con el pedazo de final que dejó el segundo, podía haber empezado esta tercer parte con otro rollo, dejar a un lado al cuasi-triángulo y poner las cartas sobre la mesa.

Eso no ocurrió, nos tenemos que tragar unos cuantos capítulos con dudas y reproches. Obviamente ya sabemos con quién se queda, estaba claro, creo que la autora quiso darnos un susto con la conexión Apollyon, y gracias a ello casi me duermo con el inicio del libro.

Tenía material más que suficiente para evitarnos el triángulo Sinsentido (lo que bautizado así).

Me pica la curiosidad para ver cómo continúa el cuarto, aunque por lo que creo no vamos a ver durante un tiempo escenas bonitas entre Aiden y Alex ¡Qué rabia! Eché de menos unas cuantas más en el tercero (si hubiera aprovechado las páginas del principio planteándolo de otra forma… EJEM, EJEM).

Quitando esto, la novela está bien, Jennifer sigue sorprendiendo al lector e introduce personajes muy potentes. Además hay cierta escena que me ha emocionado, con cierto personaje que se esfumó y le tenía mucho cariño.

Poco a poco la vida de Alex se va complicando cada vez más, y tendrá que buscar refuerzos para poder acabar con todo el mal que le persigue. Además tendrá que todas una decisión muy difícil, más que cuando su madre se pasó de bando, sin olvidar que tras su Despertar igual no es ella misma.

Hay que admitir que la saga es muy buena, y que la autora está pegando unos giros bestiales.Y lo más importante: está empezando a introducir en la historia mitología ¡con lo que me gusta!


BUENO.



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