sábado, 1 de noviembre de 2014

Imprudente - S.C Stephens



De pronto, la banda de rock de Kellan se vuelve increíblemente popular. Ahora, él y Kiera se verán enfrentados a una pregunta fundamental: ¿puede el verdadero amor soportar las presiones del éxito? Las amistades que han forjado, la historia que han creado en común, ¿podrán ayudarlos a navegar las aguas turbulentas de la fama? Un ejecutivo codicioso, una estrella pop en decadencia y un circo mediático que se alimenta de mentiras y distorsiones son algunos de los obstáculos que los amantes deberán superar si quieren permanecer juntos. La fama tiene un precio, y tal vez, para Kiera y Kellan, termine siendo demasiado elevado. Después de Inconsciente y su secuela Imprevisible, S. C. Stephens nos trae el impactante final de su sensual trilogía sobre el inicio y el crecimiento de una verdadera relación de amor.




Crítica:

Con miedo y cierta pereza empecé este libro, el primero cubrió mis expectativas, pero el segundo me dejó completamente decepcionada (me costó Dios y ayuda terminarlo). Pensaba que esta novela iba a ser otra de relleno, de sinsentidos y enfados estúpidos, pero me alegra saber que la autora vuelve a enamorarnos de otra forma. Perfila una personalidad totalmente distinta a aquella Kiera, ya lejana, de Inconsciente: egoísta, miedosa, pesada y caprichosa.

En Imprudente no hay dramas absurdos y discusiones fuera de lugar, la pareja está consolidada, no dudan entre ellos y nadie puede entrometerse en su relación. La sinceridad y confianza son los mejores escudos ante los terceros que intentan atentar contra su unión, que no son pocos.

Kellan y el resto de la banda, se vuelven famosos, la prensa los acosa, sobre todo a Kellan, y las fans no les dejan respirar. Empiezan con malos consejos por parte de la discografía, intentan llamar la atención de una forma peligrosa, Kiera cede y vence a sus celos, algo loable, pensaba que no lo iba a conseguir. Kellan se planta desde un principio y decide todo con su pareja.  ¡Ay! me han encantado.

La triología queda perfectamente cerrada, a cal y canto, aparece la familia biológica de Kellan, Denny (sí, debo de ser la única que lo prefiere a Kellan, ¡qué mal lo pasé en el primer libro!) soluciona al 100% todos los malos entendidos con la pareja, los padres de Kiera acaban aceptando y queriendo a Kellan y... ¡Me ha caído muy bien Griffin! y eso que me daba una grima terrible, me ha encantado conocer esa faceta suya. Anna y él hacen una pareja ideal. Ya sabía yo que una persona no podía ser tan ordinaria y grotesca, tiene su corazoncito.


Hay un montón de escenas entrañables entre Kiera y Kellan, se le cae la baba a una al ver tanta perfección, me han fascinado los últimos capítulos en especial. Y también la escena del hospital con Griffin, Ana y el bebé.

Me ha gustado conocer y... borrar de un plumazo el rencor hacia Kiera. Vale, ya no eres una petarda, perdonada.

Un muy, pero que muy buen cierre de la saga. Recomendado (aunque haya que pasar por el segundo)

Como anécdota o detalle, me ha llamado la atención y gustado especialmente, ese detalle al oficio de los escritores y esa mención a la autopublicación. 

Me despido diciendo que... ¡Ojalá existieran los D-bags! como pero, eché en falta más protagonismo por parte de Matt y Evan (son tan monos).

En fin, seiscientas páginas que devoré de un tirón, no está mal.

MUY BUENO

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