lunes, 12 de enero de 2015

DESCRIBIENDO HISTORIAS: Amores Prohibidos.Diario de un hombre (LEO MAZZOLA)




Nombre/seudónimo autor:  Leo Mazzola
Título: AMORES PROHIBIDOS (Diario de un hombre) – 2ª parte
Género: Romántica adulta
Saga: SÍ (bilogía)


Sinopsis:

Diario íntimo, reflexivo, crítico y descarnado con el que Alejandro, el protagonista, desnuda su adicción al amor y al sexo en un intento por comprenderse a sí mismo y reconstruirse nuevamente.




Resumen más extenso que la sinopsis:

Nueve meses después de iniciar la cibernética relación con Eva, ese amor tan romántico, idílico y platónico lleno de sensualidad y erotismo que surgió de forma tan espontánea como imprevista, mostraba evidentes signos de agotamiento. Pese a todos sus esfuerzos Alejandro no consigue recuperarlo, y el cibersexo que antes practicaban juntos con la simpatía y la pícara ingenuidad casi adolescente de Eva, va dando paso a fantasías sexuales cada más morbosas y transgresoras que se materializan en diversos encuentros reales.
Aflora el lado más oscuro de Alejandro, aquél que mantuvo reprimido durante todo su matrimonio con María, y que ahora, con la complicidad de Eva, alcanza una lujuria sin límites.
Pero sin bien Alejandro consigue hacer realidad todas sus fantasías sexuales, la ausencia de romanticismo y la progresiva frialdad y distanciamiento de Eva le arrastran nuevamente a la nostalgia y la desazón. El fantasma de Raquel vuelve a aparecer reclamando lo que un día fue suyo, y los mágicos momentos de amor vividos con ella se hacen cada vez más presentes en la diaria soledad de Alejandro, provocándole nuevamente una fuerte crisis emocional.
Será entonces cuando conozca a Candela, una mujer diferente que arrastra también un pasado traumático que aún no ha logrado superar. Alejandro se enfrentará nuevamente al reto de una decisión tan dolorosa como trascendental en su vida. Una elección que no admite matices. Una nueva oportunidad para encontrar la felicidad.

Presentación de los personajes:

ALEJANDRO:  Es el principal protagonista de esta historia alrededor del cual giran todas las demás. Un arquitecto sumido en una profunda crisis emocional por el fracaso de sus expectativas profesionales y la extinción de su relación sexual con María, su mujer, a la que terminará engañando y abandonando poco después. Su carácter encierra dos personalidades bien diferenciadas: La racional, lógica, reflexiva y pragmática consiguió prevalecer sobre la romántica, impulsiva, soñadora, apasionada y lasciva que siempre ha permanecido oculta en su interior, hasta que finalmente y debido a ese profundo estado de apatía y depresión, la segunda consiguió aflorar e imponerse causándole un grave desequilibrio emocional.

RAQUEL: Representa para Alejandro el regreso a los sueños de la adolescencia, a los cuentos de caballeros y princesas, a ese anhelado amor tan idílico y platónico como apasionado. Divorciada, con dos hijos y con un pasado sentimental muy traumático, su extrema sencillez, ternura y calidez consiguen hacer vibrar la fibra más sensible de Alejandro: Su instinto de protección y su romanticismo. Alejandro se enamora perdidamente de ella y durante un año disfrutan con vehemencia de un amor que poco a poco les va desgarrando su corazón, hasta que finalmente Alejandro decide abandonar a María e iniciar una nueva vida con Raquel.

EVA: Es una cordobesa de 34 años, casada y con dos hijos. Una mujer llena de simpatía, magnetismo y provocación. Su desbordante sensualidad y erotismo, consigue vencer todas las reticencias de Alejandro y devolverle a ese mundo de ensoñación y fantasía que necesita y en el que se refugia para huir del doloroso recuerdo de Raquel. Será ella la que consiga recuperar su ilusión y hacerle vibrar de emoción con cada instante a su lado, aflorar su romanticismo perdido, y también el lado más oscuro y lascivo de su lujuria.

CANDELA: Es una mujer divorciada y que arrastra un pasado traumático, nada menos que haber sido abandonada por su marido a causa de otra mujer después de largos años de feliz matrimonio. Precisamente lo mismo que Alejandro le hizo a su mujer. Para Candela la fidelidad y la confianza son valores incuestionables, y ellos serán su mayor dificultad para entregarse al amor de Alejandro.

Fragmento:
En esa foto que me envió nada más hacérsela en la webcam, Raquel me inspiraba ante todo muchísima ternura, y lo del abrazo no se lo escribí en el chat en sentido figurado, llegué a sentirlo hasta en mi propia piel. Pese a no saber apenas nada de su vida la veía como una mujer muy dulce frustrada en su romanticismo y lacrada con el sello de la decepción y del dolor, y pese a ello no apreciaba ningún rencor en su mirada, sólo resignación. Ojos limpios, sin recovecos, sin disfraces, ni tan siquiera pintura en sus párpados, como tampoco en sus labios. Sencillez, franqueza, también fragilidad pese a la determinación de no romperse. Se me antojaba como una de esas rocas de los acantilados azotadas  por un mar embravecido, inertes ante su ataque, resignadas a deteriorarse con el tiempo, a sucumbir ante lo inevitable, sin poder presentar otra batalla que su propia consistencia, y con el único anhelo de que llegue ese día soleado, de brisa suave y perfumada, en el que ese mismo mar acariciará suavemente su piel, se detendrá en sus hendiduras y las llenará de serenidad, de calidez, de vida.
Me acosté imaginándome a su lado tomando ese café en una terraza de cualquier lugar. Este no existía, sólo ella, sus ojos, su pelo meciéndose en el aire, yo hablándola, ella escuchándome con su mirada puesta en los míos, y por fin una sonrisa que aparece en sus labios, casi a su pesar, inesperada, restringida, obligando a los músculos de su rostro a dibujar aquél gesto olvidado en el tiempo, los labios aún juntos, con el pudor de quien se desviste torpemente por primera vez para tomar el sol en la playa mostrando a unos desconocidos el cuerpo que ha mantenido oculto durante todo el invierno. Una nueva sonrisa, esta más suelta, con la agilidad de quien ya repite un movimiento conocido, y otra más, y finalmente otra en la que sus labios se separan intentando no alejarse demasiado, no mostrar impúdica­mente la alegría de su boca entreabierta, su mano abalanzándose rápidamente sobre ella intentando ocultarla, y yo cogiéndosela, retirándola lentamente de sus labios para observar esa sonrisa arrancada de tiempos lejanos, sin acariciar su piel, sólo abrazándola con la mía, apretándola con firmeza, queriendo expresarle que ahora, en este momento en el que estoy a su lado, nada puede perturbarla, invitándola a dejarse llevar, a alejar esa soledad que expresan sus ojos sintiéndose acompañada de los míos, a disfrutar de ese dulce y mágico instante.
Iría a verla, no sabía cómo, no sabía cuándo, quizá ni tan siquiera el por qué, pero esa misma noche tomé la decisión de que la vería en persona.

Otras novelas publicadas: AMORES PROHIBIDOS (Diario de un hombre) – 1ª parte
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