viernes, 29 de mayo de 2015

DESCRIBIENDO HISTORIAS: EL RUMOR DE LAS FOLÍAS





Nombre/seudónimo autor: Yara Medina
Título: El Rumor de las Folías
Género: Romántica Histórica
Saga: NO
Sinopsis:
La vida de Luisa López cabía en un arcón. Éste guardaba infinidad de recuerdos, sueños truncados y experiencias grabadas a fuego. El día que decidió partir de Gran Tarajal, en los años de la Segunda República, no miró atrás. Luisa estaba decidida a emprender una nueva vida y escapar de un matrimonio de conveniencia impuesto por su propio padre. Dejando la tierra que la vio crecer,  se concentró en buscar un oficio al otro lado del atlántico; en Cuba. En el buque, cargado de emigrantes canarios de todas las clases sociales, conoce a la familia Westerling y el objetivo de su viaje. Su futuro quedaría entrelazado a ellos irremediablemente. El amor que surge entre Tomás Westerling y ella, se fortalece a medida que pasa el tiempo. Logrando incluso sobrevivir a pesar de las dificultades personales, sociales y políticas.
Gran Canaria será testigo del cambio que se produce en ellos. Luisa irá alejándose de la joven ilusa que partió llena de ilusiones para convertirse en una mujer decidida y valiente. Forjará amistades que la ayudarán a sobrellevar los años de la guerra civil en Canarias y serán testigos de los intensos sentimientos que Tomás y Luisa sienten el uno por el otro.
La novela narra la vida de dos personajes que viven en un mundo que se divide en dos. Las corrientes ideológicas, los cambios sociales, el papel de la mujer y la crisis económica dibujan el contexto en el que se desarrolla la historia. La narración llevará el espíritu y el sentir canario, plasmando las costumbres, expresiones y formas de vida que marcaron una época; cuyos retazos llegan aún nuestros días.

Resumen:

Luisa, hija única de una familia acomodada de Fuerteventura, decide escapar rumbo a Cuba para evitar un matrimonio concertado. Mientras espera a que zarpe el barco que la llevará a Cuba conoce a dos jóvenes – Tomás y Ramón- con los que de nuevo coincide en el barco. Durante la travesía Tomás y Luisa se enamoran, sabiendo que cuando lleguen a Cuba sus destinos se separarán ya que él va a contraer matrimonio con la hija de un acaudalado isleño (Rita) mediante el cual podrá solventar los problemas económicos que tiene su familia en Gran Canaria. Luisa, decide no desvelar el motivo real de su viaje, por lo que se presenta como una mujer casada por poderes con un residente en Cuba. Por ello el romance entre los dos jóvenes se presenta imposible.

Al llegar a Cuba, Luisa, mientras espera que su tío vaya a buscarla, se va a pasar unos días con Tomás y su familia a la casa dónde espera la futura mujer de Tomás, Rita. Tras un período en la casa conviviendo con la familia Westerling, el romance continúa en secreto. Un día se presenta en la finca el tío de Luisa para devolverla a Fuerteventura con su familia, ella se niega y Tomás descubre la verdad sobre la situación de Luisa. Al saberla libre, decide anular su matrimonio y casarse con ella. Pero finalmente la situación de su familia le obliga a desistir y renunciar a su amor verdadero y se casa con Rita. Luisa, “abandonada”, sola y sin oficio decide aceptar la propuesta de la madre de Tomás, Eugenia, y regresa con el recién estrenado matrimonio a Gran Canaria, donde estará al servicio de Rita como dama de compañía.Los celos, hacen que Rita la rechace como su doncella y la envía a trabajar al campo en una de las fincas de los Westerling.

Desde este momento Luisa y Tomás vivirán su amor en secreto y de forma intermitente. A partir de ahí la historia nos sumerge en un mundo que de la noche a la mañana ha cambiado para la protagonista donde tendrá que adaptarse a la vida en Verde Rama. Los diferentes acontecimientos dramáticos se van sucediendo, hasta llegar a una resolución final en la que la pareja ve por fin colmada su felicidad manteniéndose unida a pesar de las dificultades, y no sin antes haber pagado dolorosos precios en el camino. La narración vuelve al momento presente. Catalina, la nieta de Luisa, ha heredado el baúl de recuerdos de su abuela y decide abrirlo. Mientras van apareciendo objetos, la joven echa la vista atrás para dotarlos de recuerdos.




Presentación de los personajes:

Luisa, es la hija única de una familia bien que hizo su fortuna como emigrantes en Cuba. Es una adolescente que cuenta con una vida resuelta pero que se siente libre y quiere tomar sus propias decisiones. Su cómoda vida da un vuelco el día que decide no aceptar un matrimonio de conveniencia. A lo largo de la trama, Luisa, a pesar de todas las dificultades que se encuentra, no cambia su actitud positiva, luchadora. En muchos momentos, teniendo en cuenta el contexto histórico-social marcado por una fuerte sumisión de las mujeres, actúa con cierta rebeldía, luchando y manteniéndose fiel a sus valores.

Tomás. Es el hijo mayor y heredero de una familia de terratenientes canarios que por los problemas económicos debe casarse en Cuba con una rica heredera. Es hijo de un inglés que supo hacer su fortuna propia y una canaria perteneciente a una familia de abolengo. Esta mixtura hace que el carácter de Tomás se mezclen el honor, el deber, y la responsabilidad, con un sentimiento de hombre hecho a sí mismo, idealista con gran sensibilidad social y moral. Estos rasgos le llevan a actuar siguiendo sus principios en todas las situaciones a las que se va enfrentando en la novela.

Personajes secundarios:

Aparecen en la obra muchos personajes secundarios, principalmente los familiares tanto de Luisa como de Tomás, y algunos trabajadores de las fincas. Los personajes que tienen más peso en la historia ya que sus distintas acciones cambian el rumbo de los protagonistas son Rita, Ramón, Eugenia y María. Todos los personajes actúan conforme a la época y a su posición social. Salvo Rita, todos protegerán a los enamorados siguiendo sus propios principios.

Fragmento:


Los días se sucedieron siguiendo el mismo patrón. En el desayuno sus miradas cómplices se comunicaban al margen del resto. Estuvieron de acuerdo en recoger todo lo que podían de comida en el desayuno, envolverlo en una servilleta, y llevárselo a la familia que habían conocido. Pan bizcochado, membrillo, queso tierno y fruta. El resto del día se sucedía entre juegos, paseos y largas charlas con los demás pasajeros para, una vez llegada la noche, reencontrarse en la oscuridad. En aquellas horas donde nadie les veía disfrutaban de la presencia del otro. De manera inocente se cogían las manos, con timidez las primeras veces, con la sensación de que pertenecían la una a la otra el resto. Las caricias se escapaban al descuido; de manera fugaz, él le recogía un mechón para pasarlo por detrás de la oreja. Otras veces ella delineaba el mentón de Tomás sintiendo la piel áspera por el afeitado. La vez que fueron más osados ocurrió cuando un bandazo del viento hizo tambalear a Luisa, él la sostuvo contra la barandilla y la protegió entre sus brazos. Ella sintió que se derretía en el calor de Tomás. Encajando su frente en el hueco del cuello de él, Luisa creyó morir de placer. Su olor, su respiración, su calor maravillaban a la joven. Ambos sentían que la respiración se les entrecortaba cuando entraban en contacto.
Las noches en altamar eran mágicas.
Luisa era consciente de que aquello duraría lo que el barco en llegar. Él se casaría y ella comenzaría de cero en Cuba con la ayuda de su familia. Él se casaría, se volvió a repetir. Aquella idea la desgarraba cada día que pasaba, pero no podían hacer nada más que vivir aquel espacio de tiempo como si no hubiera mañana. Para Luisa aquella historia era una experiencia nueva. Jamás había estado a solas con un muchacho. ¡Como una cabra!, se decía. Estás como una cabra. Sobre todo cuando soñaba con sus besos, como había visto en alguna ocasión a la gente en el puerto al despedirse. Quería que la tomara y la besara con pasión, pero sabía que para Tomás era una mujer casada. Lo que hacían no estaba bien. Por ello, habían mantenido los besos a raya, para que sus conciencias les dejaran repetir la siguiente vez.
Una mañana que se encontraba en el camarote escribiendo a Benedicta, alguien tocó a la puerta. Ramón, como siempre sonriente, le dijo que Tomás le había preparado una sorpresa. El día estaba caluroso y la proximidad al Caribe se hacía cada vez más evidente. Sin pensarlo dos veces, fue tras Ramón, quien con mirada traviesa le dijo:
—Tienes engoado a mi hermano, Luisita. A ver dónde va a acabar todo esto.
Sonriendo feliz, Luisa hizo un gesto con la mano para quitarle importancia e intentó sonsacarle información sobre qué le tenían preparado. Una vez en el exterior, Ramón le tapó los ojos con un pañuelo. Luisa, nerviosa, reía al no saber dónde pisar. Ramón, con su gracia natural, le indicaba el camino, de manera que terminaba estampándose contra los salvavidas. Luisa intentaba regañarle, pero su risa no conseguía disuadir a Ramón. Tras varios minutos llegaron a la escalera que llevaba al piso superior. Ramón la cogía de la mano y vigilaba que Luisa no se quitara la venda de los ojos.
—Hasta tu risa tiene color. —Escuchó la voz de Tomás que la esperaba en lo alto—. Tu risa recuerda al color celeste.

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Dónde comprarlo: Librerías independientes, Amazon el blog de la autora  www.ventanaalpasado.com

Web/blog autor: www.ventanaalpasado.com






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