martes, 29 de septiembre de 2015

Con el culo al aire


Hay días en los que me levanto preguntándome si soy buena o tonta, aún no lo tengo claro, de verdad. Podría utilizar la expresión de "me ven la cara", pero no sería acertada porque nunca he hecho uso de ninguna imagen por estas redes. Así que debe ser que o bien soy demasiado cercana y accesible o la gente tiene mucho morro, quizás mitad y mitad.

Es triste tener que llegar a estos extremos, me avergüenza profundamente tener que escribir estas líneas, pero parece ser que son necesarias.

Me aborrece en extremo hacer sorteos, es muy pesado. Que si redactar las bases, leerlas mil veces para que quede todo atado, unos cumplen los requisitos a medias, otros no aparecen cuando son los ganadores... y, como novedad - me ha pasado- los autores no aparecen a la hora de entregar los premios ¡Fantástico!


En un primer momento, mis sorteos eran pagados por mí, todos y cada uno de ellos. Básicamente la finalidad era premiar a los seguidores y captar nuevos - seguir al blog, comentar en la entrada y dejar el url del perfil; lo típico-. Después, pasé por un período en donde no organizada concursos - me ahorraba tiempo y dinero-, al fin y al cabo los seguidores más fieles son los que se deciden quedar por su propia voluntad, porque verdaderamente les gusta el blog y no porque son "instados" a seguirnos.

Pero este verano decidí hacer un nuevo sorteo, en el que yo no ganaba nada, solo perdía -algo que está poco valorado en algunas personas, el TIEMPO AJENO-. Así, las bases estaban totalmente pensadas para promocionar a los autores que cedían sus obras, en papel o digital, mi blog solo aparecía en la cabecera del evento del Facebook -a través de una imagen-. No obtuve ni seguidores, ni más visitas ni nada -hago especial hincapié-.


Me sorprendí con la buena acogida, muchos autores se lanzaron a ceder copias para poder hacer el sorteo. Y la mayoría cumplieron a la hora del envío de los ejemplares. Pero alguno o algunos - no quiero dar pistas- me dejaron CON EL CULO AL AIRE. Teniendo que poner dinero de mi bolsillo, como suele decirse... encima de ____ pongo la cama. Pues algo así. Hago promoción a un autor/es y encima pago yo por ello ¿a que tiene gracia?

Correos y privados si respuesta y un ganador -o ganadores- reclamando su premio -merecido y estando en todo su derecho, bastante paciencia tuvo-. La responsable subsidiaria soy yo, organizaba el concurso. 

Me negaba a quedar como una tonta, así que tomé medidas, el cuento terminó feliz -o eso espero-, porque la editorial intervino y cedió los ejemplares -¡GRACIAS!-.

Conclusión: este mundo es muy pequeño, nos conocemos todos... ¿de verdad merece la pena quedar tan mal por unos ejemplares? ¿Después de que te ayudaran? La promoción la hice yo, moviendo el sorteo por grupos, los autores solo tenían que enviar los libros al ganador que yo les decía - y preocuparse de que los recibían correctamente- ¡De verdad, no entiendo nada!

Cuando os comprometéis en algo LO HACÉIS. Para mí no hay nada peor que una persona sin palabra.


Con esto - y otras tantas jugarretas que he visto en diferentes ámbitos, en relación con este blog- me estoy replanteando muchas cosas. Como comprenderéis, de buena a tonta hay un paso, y ya tengo tres dedos metidos en el lado equivocado, pronto me reconduciré.

Otro día hablaré de esas personas que te absorben hasta la sangre, pero otro día, por hoy ya tuve bastantes pataletas.... pero, ¡qué leches! este es mi blog así que de vez en cuando puedo utilizarlo como terapia ;)


Feliz martes, tejedores...








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