jueves, 11 de agosto de 2016

La orquídea prohibida - Sharon Biggs Waller



Tapa blanda: 361 páginas
Idioma: Español
ISBN: 8416550387
ISBN: 9788416550388

Elodie Buchanan es la mayor de diez hermanas, una muchacha responsable que vive en un pequeño pueblo inglés en 1861. Su padre es un viajero que se dedica a explorar los bosques de China en busca de especies raras de plantas.
En su último viaje, sin embargo, no consigue hallar una valiosa orquídea que habría supuesto la salvación económica de la familia, con lo que si no puede pagar sus deudas, acabará con los huesos en una cárcel para morosos y perderá a sus hijas, que tendrán que ir a parar a algún orfanato u hospicio. No obstante, una última esperanza se vislumbra al surgir la oportunidad de realizar un nuevo viaje en busca de la codiciada planta. Y esta vez no irá solo, sino que le acompañará su hija Elodie, una muchacha que, por lo demás, jamás ha salido del pueblo y nunca se ha subido a un barco.
Durante el viaje, la joven tendrá que enfrentarse a sus miedos, a nuevos peligros que la acecharán... y tambié́n al amor. Y, una vez descubierto todo lo que el mundo tiene que ofrecer, ¿podrá volver a ser la responsable Elodie de antes?



RESEÑA:

Ya conocíamos a Sharon Biggs de su novela 'Por amor al arte', cuando me enteré de su nueva publicación no pude evitar dar saltitos de alegría. Es indudable -y patente- la documentación de la que hace gala en todas sus historias esta autora, aunque debo admitir desde ya que creo que no ha sabido aprovechar todo su esfuerzo.

La protagonista es Elodie Buchanan una joven obediente y respetuosa que intenta apaciguar los caldeados ánimos de su familia. La relación de los padres hace aguas y la única persona que puede razonar con su progenitor es ella. Éste se dedica a traer plantas delos lugares más recónditos, la última exploración casi acaba con él. Por un momento, el padre de Elodie desaparece del mapa, nadie sabe dónde encontrarlo y la familia de la muchacha necesita con urgencia liquidez para hacer frente a las deudas, así que Elodie toma las riendas del asunto.



Su padre no le pondrá las cosas nada fáciles es un hombre reservado que no da explicaciones a nadie, ni siquiera a sus hijas. Sobre Elodie recae toda la responsabilidad de su familia y para alguien tan joven e inexperto será toda una hazaña.

Cómo acaba la joven en China y el porqué me lo reservo, pero os aseguro que no será nada fácil para ella abandonar el nido y descubrir toda la salvaje belleza de Oriente, allí convivirá con una nueva cultura a la que se deberá adaptar. Durante el viaje conoce a Alex quien se alzará como su protector y mayor aliado en el barco, ese barco que prohíbe tajantemente la presencia de mujeres en el mismo. Esto se complica ¿verdad? 

Elodie tiene muchos frentes abiertos: encontrar una extraña flor, mejorar las relaciones con su padre, que no la descubran en el barco y no enamorarse perdidamente de Alex -cosa que va a estar difícil-.

¡Ay! qué decir de Alex que es un buenazo, encima ruso ¡el pack completo! Me da pena que su relación tardara tanto en cuajarse y no poder disfrutar más de la pareja, llega un punto en el que le historia se enfoca demasiado en la búsqueda de la flor, bien es cierto que el objetivo del viaje es encontrarla pero qué tarde se da cuenta Elodie de sus sentimientos, no podemos disfrutar muchos de los encantos del ruso y sus apelativos cariñosos.

El único pero que le puedo poner es que Sharon Biggs creó un marco grandioso: el contexto, trama y personajes no podían ser mejores. Se quedó en trescientas sesenta y un páginas cuando podían ser el doble y de verdad que no nos aburriríamos ¡hay tanto que contar y explorar! La relación entre los protagonistas se podía cocer a fuego lento, conoceríamos más a fondo la cultura China de aquella época e incluso de Ching Lan que tiene mucho que contar -espero que consiga libro propio-.

En definitiva, Sharon tiene un estilo único con el que logra sumergir al autor de lleno en la historia. Terminé esta novela con sentimientos enfrentados: por un lado, un buen sabor de boca pero por otro, un regusto amargo porque me quedé con ganas de mucho más.

MUY BUENO



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