sábado, 12 de noviembre de 2016

La chica de pelo azul- Laura Sanz


Una historia de amor entre dos épocas

Álex Carmona poco se podía imaginar que el pergamino que había adquirido en una misteriosa librería la iba a llevar a la Inglaterra medieval. 


Allí conocerá a Robert FitzStephen, señor de Black Hole Tower, que desde el primer instante la fascinará y le hará cuestionarse todos sus principios.



Si bien el destino ha sido el artífice de que sus caminos se crucen, habrán de ser ellos los que decidan sobre su futuro. ¿Son novecientos años realmente una distancia insalvable?





RESEÑA:

He leído grandes opiniones de esta novela, quizás lo empecé con grandes expectativas en base a esos comentarios pero tengo que destacar algunos detalles que no me han gustado. En realidad, es una novela amena y entretenida pero creo que podía haber dado más de sí cuidando ciertos detalles.

En más de una ocasión he admitido que los viajes en el tiempo no son mi fuerte, me cuesta mucho meterme en este tipo de novela porque no me las creo. Vale que sí, ya sé que no se puede viajar a otras épocas -que nosotros sepamos- y que hay que dejar volar la imaginación pero creo que ese es el trabajo del autor, y precisamente ahí está la complejidad del género: conciliar siglos totalmente dispares. La magia está en que el lector no se pierda en el túnel del tiempo y que se adapte a esa nueva época.

En este caso, Álex viaja al pasado nada más y nada menos que a la Edad Media, se adapta -demasiado- bien a la época y al poco de llegar conoce a Robert FutzStepehn señor de Black Hole Tower. A priori, todos quedan alucinados con la extranjera: de pelo corto con flequillo azul, extraño vocabulario y costumbres. Por un momento, no la miran con buenos ojos y tampoco se acercan a ella, menos aún después de traer a la vida al hijo de Robert ¿qué tipo de brujería era aquella?

Álex encuentra asilo en las tierras de Robert, protegida y resguardada por sus hombres comienza una rutinaria vida, intentando por todos los medios volver al s. XXI. Pero la serenidad de Álex no durará por mucho tiempo y es que en su corta estancia se gana un enemigo muy temido, quien no durará en ponerle las cosas más que difíciles, será Robert quien le devuelva la tranquilidad y la oportunidad de volver a su verdadera casa.

Ciertamente, la novela es original e incluso divertida -Álex tiene un pequeño problema con la higiene de la época-, pero hay ciertos puntos a mi entender básicos, que oscurecen esta bonita historia.

En primer lugar, el rigor histórico. La autora no se pilla los dedos al contextualizar la novela. Sabemos a qué época viaja y conocemos algunos detalles típicos de dicho siglo: señoríos, vasallos, clases sociales, brujería, etc. Pero se podía enriquecer mucho más la historia, sobre todo en los diálogos, en la forma de dirigirse, describir las vestimentas con más detalle, no sé aprovechar esa documentación previa que supongo que ha hecho antes de escribir la historia.

Otro detalle es el estilo, en general es bueno pero tiene dos defectos: repetición léxica y frases demasiado liosas -a veces nos complicamos más de la cuenta- creo que todo esto empobrece el texto.

 Por último, me ha costado conectar con los protagonistas permanecen impávidos en situaciones que a mí me parecen claves: cuando Álex aparece en mitad de la Edad Media, Robert descubre el móvil, y el momento en que Álex confiesa de dónde viene. Creo que podría haber más intensidad, no hace falta llegar a las lágrimas ni a los gritos pero sí cierta incredulidad y miedo. Creo que ambos asumen con demasiada facilidad sus "cambios": él conocer a alguien del futuro y ella vivir en una época más que antigua.

No es una mala historia, no quiero que os quedéis con esta conclusión. Pero sí que da rabia leer una novela con potencial y que quede en el aprobado cuando puede ser de sobresaliente, hay fallos que restan mucho y es una verdadera pena.

Llega el momento de destacar lo que más me gustó del libro. Lo primero es la trama principal, ese contraste de épocas es realmente interesante y original, sobre todo viendo a Álex con su flequillo azul, pelo corto, tatuaje e independencia, es un choque bestial con la época. Por otro, el cómo llega ahí, los primeros capítulos están cargados de misterio, el enigma de la puerta me ponía los pelos de punta. También es bonita la relación entre Álex y Robert, al principio me pareció 'instant love' sobre todo por parte de él, pero bueno a medida que avanzábamos en la historia mejoraba, es una pareja muy tierna y dulce.

En conclusión, una novela interesante y entretenida pero mejorable.


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