miércoles, 7 de junio de 2017

Reseña: Lo que todo gato quiere - Ingrid V Herrera







¿Chicos guapos que se convierten en vampiros? Vamos, ¡eso ya pasó de moda! Además, realmente no creo que alguien sea guapo todo lleno de sangre ¡puaj!

¿Chicos fuertes que se convierten en lobos? Táchalo. ¿Demonios sexys? ¿ Ángeles encantadores? ¿Qué es esto? ¿Una loca película épica? No. Mejor sal a pasear, y quizás te encuentres con un gato que te cambie la vida.

La vida de Ginger jamás hubiera sido digna de contarse en una novela, hasta que se encuentra con un extraño gato callejero al que decide adoptar y al mismo tiempo mantenerlo oculto de la vista de sus restrictivos padres.

La estrategia parece ir de maravilla hasta que un día despierta y se da cuenta de que algo no anda bien: ahí donde debería estar el gato, hay un chico dormido ¡y totalmente desnudo!

Ahora, las experiencias de Ginger se vuelven dignas de contar al tratar de descubrir qué ha pasado con su gato y qué secreto oculta ese chico que ha aparecido en su lugar; haciendo que sus días transcurran en una inolvidable historia espolvoreada de romance y risas.





Reseña:


Aún no sé decir si la novela me gustó o no, es confuso. Por un lado la idea es interesante, a pesar de estar llena de tópicos -a los que aludiré a continuación- pero la autora no ha conseguido aprovecharla.

Ya de primeras he tenido un problema con el estilo de Ingrid: es demasiado simple. No tengo nada contra las historias sencillas, con frases directas y sin complicaciones,  logran meterte en la historia con mayor facilidad, por ejemplo Colleen Hoover consigue llegarte al alma en pocas palabras. Pero este no ha sido el caso, me ha recordado a el típico consejo de instituto en las clases de inglés: «frases cortas así no se notarán tus carencias».

Otro punto que no me ha gustado: la protagonista. No me ha aportado nada...tiene poco aliciente para ser principal, creo que la autora no ha sabido caracterizarla bien, matizar mejor al personaje e introduce ideas al tuntún sin sentido, es complicado empatizar con ella. Si hubiera dado un toque más profundo y personal en el tema de las inseguridades, pues quizás el lector pudiera meterse en el papel incluso sentirse identificado.  Y todo esto viene desencadenado por el primer problema: la autora tiene que mejorar mucho en su estilo narrativo.

Ya para terminar en esta fase de negatividad, quiero resaltar algo que tampoco me acabó de cuadrar y es el hilo argumental y la coherencia. La autora arranca el coche en quinta, con lo cual el vehículo se cala -es una metáfora-, y es que el libro empieza muy acelerado con muchas ideas que no acaban de solidificar. 

Puedo resumir la novela en una frase: Ginger encuentra a un gato negro en la calle, lo lleva a su casa y este minino resulta ser un hombre. Fin.

En unos pocos capítulos ya tenemos a la chica acomplejada con poca popularidad en el instituto enamorada de su gato callejero -y el chico de ella-. Esta primera parte de la historia podía haberla mejorado y sacarle más rendimiento, tomárselo con calma y aprovechar el marco. Pero prefirió meter más ideas en el libro formando un «maxmix» un poco raro. 

Hubiera sido mejor escribir una bilogía: el primero de adaptación y cómo Sebastian llegó a esa «condición» y entender su estilo de vida y cómo conoce a Ginger, para pasar en la segunda parte a ahondar en su árbol genealógico, estudiando ese medallón que siempre le acompaña. 

En cuanto a lo positivo, me ha gustado el personaje de Sebastian -aunque podría haber dado más de sí- y esas dosis de humor que se agradecen en una novela de este estilo. Como dije al principio de la novela, la historia es buena e interesante, una pena que no haya cubierto todas mis expectativas. 

Como ya sabéis, no es la primera autora latinoamericana que leo, sigo a varias y no me importa leer con sus modismos. Ingrid V Herrera es mexicana y el libro está en mexicano, la editorial no lo ha «castellanizado». Aún así, he de decir que es bastante neutro apenas se nota.

En resumen, a pesar de ser una apuesta interesante con argumentos interesantes, le falta maduración tanto al estilo de la autora como a la historia en sí, podría haber dado mucho más de sí.

Para finalizar, tengo que hacer una breve alusión a la edición que es súper bonita. En los inicios de cada capítulo hay algún dibujo (huellas, mariposa, etc) y al final del mismo un gato negro en distintas posiciones.







Por manías personales hubiese quedado mejor los agradecimientos y prólogo en páginas diferentes -dejando la parte izquierda en blanco-:




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